Han pasado muchos meses ya desde "aquello", sin embargo siento el dolor tan presente que he sentido que pudiera volverme loco en cualquier momento. He decidido alejarme de muchas cosas y muchas personas por ahora puesto que no pareciera que la cosa vaya a terminar bien. La paranoia esta presente en todo momento cuando estoy envuelto en todo eso y con todos ellos.
Ahora solo me alimento de mis sueños, que, aunque se ven aún más distantes que antes, me ayudan a mantener la cordura.
En mis momentos de locura, cuando todas las puertas se cierran solo dos opciones aparecen en el horizonte para terminar con toda esta miseria: Acabar con mi vida, o terminar con la suya. Sin embargo, prefiero escuchar a esa pequeña voz que surrura siempre en mis oidos "Espera un poco más", "Sé paciente".
La verdad solamente deseo arreglar mi vida, comenzando desde adentro, encontrar lo que valgo de nuevo, que es más que esta tristeza, decirle adiós a mi pasado y respirar sin sentir el peso que la depresión agrega a mi vida.
¿Que porqué tiene que ser de esta manera? No lo sé, honestamente me gustaría que fuera de otro modo y no tener que sacrificar nada, pero no lo siento posible por ahora, me daña demasiado estar al rededor de todo, y para mí ahora, mis amigos, la escuela y lo demás, no me saben a presente, sino a un recuerdo en el que estoy condenado a vivir constantemente, como si fuera culpable de un crimen muy grande.
¿Que crimen? el crimen que he cometido ha sido asesinarme a mí mismo al no haber podido reaccionar de la mejor manera al cambio que dio mi vida al pasar "aquello".
Sí, tal vez por eso me siento como un criminal en este momento, por eso la idea de matar de nuevo aparece en mi delirio sin pena alguna, porque al haberlo hecho conmigo le he perdido el asco. Debo redimir a mi conciencia, acepto los cargos y la pena.