La gente de tierra: Gente tranquila, reservada, de movimientos lentos; tienden a quedar absortos en la filosofía y la reflexión, fácil disposición al conocimiento en general; amantes de las letras y las artes, con gran apego a sus raíces y a la historia. Prefieren viajar por tierra que por agua, por aire o por mar; tienen gran respeto por la tierra y son de espíritu noble.
La gente de aire: Gente activa, gustan de estar en movimiento constante y por esto son reacios al reposo prolongado, gráciles, flexibles, ocupados, generalmente tienen grandiosas habilidades para actividades físicas, actitud locuaz, son gente lista y se prestan a luchar ante todos los retos que se impongan, amantes de las alturas. Las gentes del aire - al igual que el aire mismo, intangible -, tienden a manejarse por las suposiciones futuras y rara vez comprenden la realidad desde el presente; tienden a dejarse llevar por cualquier corriente más fuerte.
La gente de fuego: Gente pasional, sensual, erótica, voluptuosa, violenta, lujuriosa, egoísta. Las personas de fuego son todas aquellas que viven en el momento, nada de reflexiones, nada de arrepentimientos; en esta clase se abrazan desde los adictos al sexo hasta los asesinos, los adictos y los golpeadores. Esta gente, -al igual que el fuego mismo- quema, esto entendido desde las consecuencias que se puede sufrir al estar con ellos.
La gente de Agua: Gente auténtica, que fluye con la vida libre de ataduras, ellos se muestran ante la vida como lo que son, no esperan la aprobación de otras personas para ser como quieren ser; verdaderamente independientes - ya sea de mente o de obrar -, de inteligencia, sentir y tendencia de vida propios, están completamente en sincronía con el presente que viven, no se preocupan del futuro porque tienen en sus manos las herramientas para encaminarlo hacia donde ellos lo desean.; son libres de la idea de competencia, generalmente llegan lejos en la vida, sin ser ese su verdadero objetivo. La gente de agua fluye como su elemento, y puede compartir cualquier característica con Aire y Tierra, no comparten características con la gente de Fuego debido a su gran balance.
Y para el elemento más inverosímil y desconocido para muchos (sino todos) de nosotros.
La gente de Éter: Si los mitos son ciertos, verdaderos iluminados, ascensión completa a otro plano del ser. Solo podemos suponer que existe gente así: Mitra, Kukulkan, Hunab ku e Ixbalanké, Jesús, Buddah, Ramtha... Me aventuro a suponer que este estado llega sin ser esperado.
