lunes, 22 de noviembre de 2010

un arrullo al soñito mío

Llegar, dejar las cosas, cambiarse de ropa, encender el clima, apagar las luces, cerrar las cortinas, acostarse, coger las sábanas y activar las bocinas dispuestas en toda la habitación para que, aquella bella música proveniente de todos los rincones más apartados y paradisíacos del planeta suenen quedamente a mi alrededor. Dulce brisa sonora de ritmos de paz y calma, de tiempos solemnes y humores plácidos sobre la cual navegar, acompañándome a cruzar el umbral del mundo del sueño -y por momentos dándome la bienvenida y mimándome con un cálido susurro al oido, aún puedes soñar un poco más-.

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