martes, 15 de febrero de 2011

¿Físico?

Tus manos acariciándo su cuerpo cortan los hilos de oro que penden de mis recuerdos. La punta de tus dedos jugueteando con la punta de su pene dispersa mi consciencia; El atrevido balanceo de tu lengua ahora me daña. Cada vez que te penetran se me constriñe el corazón, cada gota de espeso semen que gotea de tus labios, o se derrama sobre tu espalda, tu vientre; me quema el alma entera. Alaridos de dolor resuenan como ecos fantasmales hasta chocar con la sordera de tus silentes orgasmos. Y me mata infinitas veces que permitas violar el sagrado -para mí sagrado- templo de tu cuerpo, en nombre de la duda, del engaño, de la farsa edificada sobre pilares de papel.

Lo inmortal; nuestros cuerpos pendidos de la nada alimentándonos del placer más humano y más sublime, fuera de los límites de lo permitido por la realidad que nos rodea; jugueteando como niños para descubrir el punto máximo de nuestra locura; esos y más momentos impresos con fuego se erigen ante nosotros extendiéndose hasta la eternidad, "estorbándo el presente". ¿Y acaso crees tú que solo ha sido físico, "algo" simple, vacío y confuso? Pues no, con tu ceguera hieres tanto más que solo tus entrañas. Con cada gemido de placer, con cada falso "te amo" envuelto en sábanas y sudor, con cada ráfaga de calor, con cada dedo dentro de tu ser, infinitas estacas frías penetran mi escencia, mi todo sufre un dolor indescriptible.

Síguenos consumiendo hasta gastarnos, yo en agonía no puedo atarte con mis lazos intangibles, la calidez de mi corazón, aunque lo intente con tanto empeño; además que tu cuerpo mancillado me causa pena y llanto, pero huir no es la respuesta, no se puede huir de la escencia fusionada eternamente, aunque la distancia física nos muestre lo contrario, esta es la verdad indiscutible que se translapa ante la verdad aceptable. 

Consume pues tu cuerpo y mi alma hasta que la vida se acabe, solo así lo verdaderamente eterno ya no pesará sobre mis hombros.

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