lunes, 19 de septiembre de 2011

Los errores se pagan con un fragmento del espíritu - el espíritu es eterno

De repente mis intenciones se desvanecen, no hacen falta más que 5 minutos de distracción para ejecutar a las ideas que salen desde el fondo del ser para evitar que vean la luz de un amanecer sobre un teclado, insomnio y descascajos de un remordimiento más seco que las flemas alojadas en mi garganta.

¿Me arrepiento de algo? En mi mente de muchas cosas, sin embargo pienso en los errores como algo que una vez cometidos, nada en el mundo que ejecutes los enmendará. ¡Oh vamos!, no se trata de pesimismo, piensen en la clásica dualidad, del mismo modo en que un logro nos marca para siempre, un error comete el mismo efecto sobre nosotros, y nada de lo que hagamos podrá quitarnos el momento vivido. Para mí, los efectos colaterales de un error son devastadores, ¿que persona egoísta sería de no admitir esto?, sin embargo, a las personas que alejamos o lastimamos el tiempo y las experiencias les ayudan a aminorar este sufrimiento, e incluso a olvidarlo, sin embargo, para la persona que comete el error, este proceso es un poco más, como decir, extenso -claro, si esta persona siente arrepentimiento, en este punto solamente puedo expresar mis impresiones personales-. Reflexiono por un instante y veo como los vínculos tan fuertes que en otro tiempo me mantenían unido a muchas personas, amigos y demás conocidos ahora solo penden de una delgada linea que es el recuerdo. Verdaderamente no ha pasado mucho tiempo -para mí-, sin embargo, diversas experiencias han ocurrido en el transcurso de los meses entre todos ellos. Para mí, ni un día.

Mi error no consiste en haber abandonado a todos estos hombres y mujeres con quienes compartí tantos años de mi vida, ni haber sido grosero, mezquino o cualquier otro imprecativo que pudiera utilizar para describir las bajezas que alguna vez cometí. ¡Vamos! todos ellos se divierten de lo lindo día con día, gozan de fiestas y de la compañía de personas magníficas, ríen, gozan, y si sufren, ahí están todos ellos para aliviar sus penas en lo posible. Verdaderamente no puedo sentirme más que feliz por todos ellos, pues no están solos, todos son grandiosas personas y están en manos de magníficos amigos. ¿Que importa ya la pequeñez en las que los pude haber importunado en su momento? Realmente no marqué la vida de nadie -negativamente- no he matado a nadie, ni nadie se matará por mí -tampoco lo espero, sería horrible, pues confirmaría que he cometido un grave error con todo esto que pienso y escribo-. A pesar de todo, me alegra que abunde la felicidad en este planeta.

Cuando tomamos decisiones no podemos volver atrás, y esto a veces sin que nosotros lo queramos, aunque como dice el dicho, "es de sabios retractarse", sin embargo también aceptar los errores. Con algunas decisiones es posible que por la situación deba retornar en algún punto a las cosas que dejé atrás, sin embargo, sabré también que estas mismas cosas y que la gente cambia, por lo cual acepto el "castigo" que sobre esto repercute, y serán que no tiene caso alguno decir "lo siento", que no existe tal cosa como recuperar el tiempo perdido, y que por mi parte, hay cosas que no puedo aceptar, no es que me enoje, simplemente la vida nos enseña que hay cosas que no pueden ser cambiadas y no pretendo cambiar nada sea o no sea para mi beneficio.

Después de la crisis llega la calma, nos endurecemos un poco más a la vida y a lo que nos rodea. He aprendido que cada quien necesita su propio tiempo para desarrollarse, y por más desesperante que esto sea, no podemos por esto odiarnos a nosotros mismos, pues esta soledad de la que me he rodeado, además de asfixiarme me ha ayudado a comprender verdaderamente el valor de tantas cosas que por el error de haberme dejado llevar por mis emociones desprecié e hice a un lado.

"Cuando hay un exceso de amor, el hombre pierde su honor y su valía"
Eurípides de Salamina


Esta frase la he oído hace algunos días, y verdaderamente me hace pensar que cuando nos dejamos segar por estos sentimientos podemos en un arranque de locura perder todo lo que nos rodea, pero más importante que nada, perdernos a nosotros mismos. Y esto me regresa al principio: No siento remordimiento porque no perdí a nadie, todos siguen vivos y felices cosa que me alegra y no hay mal que pueda cometer o les desee para querer arrancarlos o borrarlos del planeta, pero sé que tal vez nunca más beba una taza de mate con las personas de antaño, o pueda ver a alguien que fue especial para mí alguna vez, sonreír y preguntarle que es de su vida; a fin de cuentas, esto lo comprendo y estoy completamente ecuánime. Mi grave error, fue haberme perdido a mí mismo entre todo y todos, haberme dejado llevar por todo el torbellino de sentimientos confusos y obsesivos, y de seguir teniendo miedo. Por todo esto ya no pude ser un amigo para mis amigos, la academia perdió su color al igual que muchos de mis intereses.

No digo que hoy sea un hombre sano pero sí un poco más sabio, tal vez la vida siga igual para mí un tiempo más, eso no me preocupa, son cosas que sé que arreglaré.

No sé que me depara el mañana, después de todos los estragos que el miedo ha cometido en mi persona, hoy pienso que eso es lo de menos. Lo único que tengo que saber es simplemente que no tengo que ser mejor que nadie a mi alrededor, sino simplemente tengo que ser mejor que mí mismo. Ahora, eso es lo único que me importa para seguir adelante, y bueno, al haber dejado de lastimar -sin verdaderamente quererlo- hace mucho tiempo atrás, me hace ser mejor, si, es un buen eje para comenzar opino.

P.D.: Si haz leído todo esto lector, ¡Wow! verdaderamente no tenías porque, simplemente es un espacio que aprovecho para dialogar conmigo mismo, ahora, si esto te ha ayudado de algún modo, házmelo saber.

;)

Me despido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario