viernes, 19 de noviembre de 2010

La carta de despedida de Howard

Wow, que escrito!, se me ocurrió en una noche:

Hola,  escribo esta carta para despedirme de ti y agradecerte el que me hayas tenido tanta consideración, no todas las personas hacen esto por un desconocido, aunque bueno, tu alegas que me conoces y bastante. La verdad el objetivo de esta misiva es de igual modo el rehusar a tu invitación para vivir algo juntos, debo admitir que me siento alagado por ello y sin embargo también me incomoda sobremanera, razón por la cual no me esperé hasta el amanecer para despedirme personalmente, te diré porque:


Me recuerdas mucho a alguien, incluso compartes el mismo nombre que esta persona -como son las casualidades de la vida-, ella es la mujer que amé alguna vez. Como te decía, tu  imagen me recuerda mucho a ella, sin embargo, eres muy diferente, tu ternura, tu fragilidad y tu deseo por hacerme sonreír no tienen nada que ver con la persona que me arrancó el corazón; esa arpía despiadada, ¿que porque me refiero a ella de un modo tan despectivo? pues mira, ella es, ¿como empiezo?, es una persona muy inteligente, estratosféricamente inteligente, tiene un potencial mental tan alto que en primer lugar todo lo que yo hago, platico o comparto le aburre a muerte, desde  mis gustos musicales, pasando por un placentero recital de poesías, hasta platicar unas horas en un cafetín. Debo admitir que me siento completamente abrumado al hablar con ella, es tan lista que aún ignorándome como lo hace, refuta con una retórica tan exquisita e inexorable todo lo que yo le diga, haciéndome sentir un total y completo idiota; su inteligencia es tan basta que estoy seguro podría ganarse el premio Pritzker si quisiera, ¡o dominar al mundo! (al menos, me dominó a mí con una facilidad digna del más prestigiado titiritero). Bueno, si me quedara hablándote de su suprema inteligencia se me gastarían las hojas,  así que sigamos con otra cosa. Es una persona sumamente hermosa - no mucho más que tú- y también es muy importante, siempre esta procurando verse magníficamente bien a los ojos de los demás, su frase favorita es "tal vez no se llegue a la perfección pero se puede llegar a la excelencia"; pienso a veces que yo me volví su pequeño experimento, ya sabes, como tomar una piedra y pulirla hasta tener un gran diamante para pavonearse ante los demás; recuerdo que siempre era la misma cantaleta "debes darme armas para pelear contra los demás", "Baja de peso", "Si fueras más alto", "Viste mejor", "¡ME AVERGÜENZAS!", y bueno, me complace saber que al menos el error que resulté (el único en su vida supongo) nos ayuda a aceptar que tan magnífico ente es un ser humano. Además de todo, era una gran bailarina, ¡suprema!, ¡majestuosa!, ¡excelsa!;  a veces me ponía a pensar que hacía el aire dignándose a revolotear alrededor de un trozo de roca con dos pies izquierdos como lo soy yo, supongo que le era gracioso mirar al desvencijado muchacho tratando de seguir el paso y trastabillando en el intento, ¡baila!, ¡por dios, márcame el paso! me decía ella. Es de esas personas independientes, hace, hace y hace las cosas con cuidado y dedicación absolutos -y aún así, se critica duramente a sí misma-; aún recuerdo cuando bajaba la mirada al suelo para verme a los ojos y decía "¿y tú porque no haces haces haces nada, acaso eres un inútil?, deberías estarte rompiendo el lomo para llegar a tus metas -agrego un <si acaso las tienes> extraído de los más profundo de sus grandes y juiciosos ojos-, o al menos, para aspirar a tener un futuro conmigo" seguido instantáneamente por la sentencia "o si no...". Como mencioné anteriormente, es una persona muy importante, es asediada por infinidad de caballeros deseosos y descarados, en muchas ocasiones simplemente los ignoraba, desconocía por completo las pasiones de estos hombres, para que cuando estuviéramos solos, con sus caricias reprendiera a mi piel, como diciéndo"tienes algo muy valioso aquí idiotita mío". En este asunto yo soy el que debía entender que si la perdía, la derrota y la vergüenza solo estaban de mi lado, puesto que me estaba haciendo un gran favor al estar conmigo para levantarme de mi miseria, así que no podía ni pensar aspirar a su fidelidad, eso me lo dejó muy claro con aquel imbécil  y con aquella idiota; sin embargo, pobre de mí que intente besar los labios de otra persona, aún no estando a mi lado más, me recriminará día con día mi falta de mesura. ¿Sabes? yo soy una persona muy introvertida, hay cosas que nunca formarán parte de mi vida, el salir a beber alcohol hasta perder el control, el ir a bailar todas las noches, fumar cigarrillos, marihuana, cosas que hace aquella gente normal y productiva, ese tópico era producto de interminables sesiones de reclamos e insultos; también admito que soy una persona de una situación económica precaria y no podía llevarla a todos los lugares que ella quería, ni de la manera en la que ella se merecía; ya sabes, una persona de su alcurnia es digna de pasear en carrosas de oro, al lado de elegantes magnates o en los automóviles más veloces y vanguardistas - como ella -, nunca los pies, sus bellas patitas deben de cuidarse, todo en ese ser debe de cuidarse con suma cautela, el mundo se ennegrecería si se golpea tan solo una uña. Esa bruja miserable es la que me arrastró hasta lo más bajo de mi autoestima, forzándome en un frenético intento por sentirse superior a actuar como un desvalido desesperado para cumplir sus caprichos solo para fallar miserablemente y pedirle perdón entre lágrimas amargas; y ya habiendo moldeado mi voluntad me dejó olvidado, cambiándome por la primera basura "digna" de sus quiméricas alturas y sus megalómanos ideales,  pero que en la realidad, el la simple y llana realidad de las cosas, su grandioso Romeo le escupió directo al rostro mientras ella le lamía los zapatos, y todo para que al yo regresar tiempo después con el ánimo molido aún y la voluntad de cambiar más férrea encendida por la llama del incomprensible amor, la puta masoquista me diga que ya había probado "horizontes más altos" y que si creía dar la talla siendo tan poca cosa, ¡Mientras luchaba por limpiarse  la marca de la humillación plasmada en su pecho, impresa hasta lo más profundo de su corazón!, ¡PUTA Y MIL VECES PUTA!... Para terminar, tiene un nivel espiritual tan alto esta bella dama que instantáneamente supera el dolor y el sufrimiento causados por cualquier idilio, puedes vivir con ella 500 años y te olvida a los 2 minutos te desaparezcas de su mirada, las quejas que tengas que decirle son contestadas automáticamente con frases de desligue o con un punzante "si, si", y el río de lágrimas que le derrames es vaporizado por la frase "¿Ya supérame no?". En síntesis esta es la mujer que yo conozco.


Mientras tú lees esto, te veo en mis recuerdos mientras camino hasta perderme en la eternidad del alba, tan sencilla, tierna, juguetona, infantil, sencillamente hermosa, y no recuerdo haberte conocido con anterioridad, disculpa mi pésima memoria. ¿Que te diferencia de ella? tu te ganaste mi simpatía, a ella le odio. La verdad, no puedo tolerar mirarte y confundirte con esta otra persona, sintiendo un oscuro malestar en lo más hondo de mi alma y tu queriéndome sinceramente, simplemente no te lo mereces. Lamentablemente esa es la razón por la que no puedo aceptar tu invitación a amarnos, aún estoy huyendo de ella; debes saber que no hay día en el que no deje de oír su risa burlona, no paso un minuto de felicidad sin ser extinto por la sentencia "estas perdiendo el tiempo", no disfruto estar con mis seres queridos sin estremecerme por su mirada altanera y socarrona, no tengo ni un momento de paz con ella recorriendo los pasillos de mi mente.




Adiós y discúlpame. 


Howard.

2 comentarios:

  1. no son producto de la inspiración, mucho menos del recuerdo, como ser humano, a claro no como gente normal, como ser humano, la simple supervivencia te pide olvidar y superar. Es increíble como las especies de este planeta saben como actuar ante situaciones mas complicadas y nosotros como especie con mente solo nos destruimos. En algún momento o en algún lugar cada palabra la volveremos a escuchar no justificaremos como están porque no podemos, pero tambien la otra persona las escuchara.

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  2. Lo interesante de esta ficción, es como el sentimiento de paranoia ataca a Howard (H.P. Lovecraft, fué el más paranóico escritor que se me ocurrió), como ver que entra en conflicto inmediato con la persona que en realidad es, con la otra persona, la que nunca ha sido, pero que ha ganado influencia sobre la mente de este. A pesar de que se lea duro, el sentimiento de dolor del protagonista va más allá de sus palabras, solo imagínate el doble golpe de no poder amar a una persona, e incluso desconocerla y temerle por acto de su psicopatía. es incontrolable. Al final, el como y el porque se hayan llevado a cabo las circunstancias que rodean a mi personaje es honestamente, lo de menos.

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